
La eficiencia, la planificación y la tecnología marcan el avance del sector en la reducción de excedentes.
Empresas como Carrefour España, Sqrups y Alcampo comparten soluciones que combinan prevención, aprovechamiento y colaboración a lo largo de toda la cadena de valor.
La reducción del desperdicio alimentario es uno de los grandes ejes de actuación del sector de la distribución. En el marco del acuerdo firmado entre LA DISTRIBUCIÓN ANGED y Too Good To Go, representantes de empresas líderes del sector han compartido avances, retos y soluciones en una mesa redonda centrada en la eficiencia como palanca clave para seguir avanzando.
Moderada por María Sánchez Ruiz, directora de Alimentación de ANGED, la sesión ha contado con la participación de Elena Aldana, directora de Relaciones Institucionales y Sostenibilidad de Carrefour España; Enrique Suárez, director legal de Sqrups; y Carlos Vigara, director de Alcampo (Getafe), quienes han abordado desde diferentes modelos de negocio cómo reducen el desperdicio en el día a día de la actividad.
La eficiencia, eje de la gestión del desperdicio
A lo largo de la conversación, los participantes han coincidido en que la reducción del desperdicio alimentario es, ante todo, una cuestión de eficiencia. Desde la planificación inicial hasta la gestión en tienda, cada decisión tiene un impacto directo en la generación —o prevención— de excedentes.
En este sentido, Elena Aldana ha subrayado la complejidad operativa del sector: «Gestionamos más de 50.000 referencias en distintos formatos, lo que hace muy difícil estandarizar procesos y afinar al máximo la previsión»
La representante de Carrefour España ha destacado además el papel de la tecnología en esta tarea, con la incorporación de herramientas de inteligencia artificial para mejorar la previsión de la demanda, en un entorno condicionado por múltiples variables externas como los costes energéticos o los cambios en los hábitos de consumo.
Asimismo, ha insistido en la necesidad de implicar a toda la organización:
Modelos innovadores para dar salida al excedente
Cuando se generan excedentes, los productos deben contar con una segunda vida. En este punto, la mesa ha puesto el foco en la necesidad de seguir desarrollando soluciones que permitan aprovecharlos y seguir generando valor.
Desde Sqrups, Enrique Suárez ha defendido un modelo basado en la valorización del producto, en el que el desperdicio es «prácticamente cero, porque se basa precisamente en dar salida a esos excedentes».
El directivo ha explicado que este enfoque permite construir un canal alternativo que conecta directamente con proveedores y consumidores, y que requiere una fuerte labor de concienciación tanto interna como externa.
Por su parte, desde Alcampo, Carlos Vigara ha puesto en valor iniciativas concretas desarrolladas en tienda, como soluciones para el aprovechamiento de productos frescos o proyectos de economía circular.
Entre ellas, ha destacado experiencias como la reutilización de excedentes para la elaboración de nuevos productos:
Prevención y colaboración a lo largo de toda la cadena
La prevención es la herramienta más eficaz para reducir el desperdicio alimentario. No obstante, ese esfuerzo debe ir acompañado de una mayor colaboración entre todos los eslabones de la cadena.
Vigara ha insistido en el papel central de la planificación, ya que es «lo principal». Todo empieza en una buena planificación «para evitar que se generen excedentes desde el inicio».
En la misma línea, Aldana ha destacado la importancia de las alianzas: «Es clave trabajar con proveedores, entidades sociales y también con herramientas que faciliten al consumidor acceder a estos productos».
Iniciativas como la colaboración con Too Good To Go permiten precisamente abrir nuevas vías para dar salida a productos y reforzar la concienciación social.

El consumidor y la reducción del desperdicio
El consumidor también forma parte del problema… y de la solución. Una parte relevante del desperdicio alimentario se produce en los hogares, lo que sitúa los hábitos de compra y aprovechamiento en el centro del debate.
En este punto, Suárez ha incidido en la necesidad de recuperar una cultura que, en muchos casos, se ha ido perdiendo con el tiempo.
Una idea compartida por el conjunto de los participantes, que han coincidido en que reducir el desperdicio no depende únicamente de la eficiencia del sector, sino también de la implicación del consumidor.
Porque, en última instancia, lo que no se aprovecha en casa… también cuenta.
Un compromiso compartido
«Nadie puede poner en duda el compromiso del sector con la reducción del desperdicio, por los recursos humanos, tecnológicos y organizativos que se están destinando», concluye María Sánchez.
La mesa ha servido así para constatar el compromiso del sector de la distribución con la reducción del desperdicio alimentario, a través de la inversión en innovación, la mejora continua de los procesos y la colaboración con el conjunto de la cadena de valor.
Un esfuerzo que, además de contribuir a la sostenibilidad, refuerza la eficiencia del sistema y genera un impacto positivo en la sociedad en su conjunto.






