
Acompañamos a Alcampo en la presentó de su 21º Informe de Actividad y RSC 2025 en una jornada que reunió a proveedores, expertos y representantes del sector
Valladolid fue el escenario elegido por Alcampo para presentar su 21º Informe de Actividad y Responsabilidad Social Corporativa, una publicación que repasa los principales hitos de 2025 y que resume la evolución de la compañía en torno a una idea sencilla, pero cada vez más exigente: comer bien y vivir mejor, cuidando el planeta.
La jornada tuvo balance, sí, pero también conversación sobre territorio, empleo, oficios, inteligencia artificial, sostenibilidad y nuevas formas de comprar. En un momento en el que el retail cambia a gran velocidad, Alcampo quiso poner el foco en el producto, la cercanía, la confianza y las personas.
“Estamos en un proceso de transformación brutal”, afirmó Carlos Pedreira, CEO de Alcampo, que recordó la evolución de la compañía desde su origen como enseña de hipermercados hacia un modelo más amplio, con supermercados, tiendas de proximidad, comercio online y nuevas capacidades logísticas. En los últimos años, Alcampo ha reforzado su presencia en supermercados y ultraproximidad, ha integrado más de 200 tiendas adquiridas a DIA y ha impulsado su actividad online para responder a un consumidor con menos tiempo y más necesidades de conveniencia.

El informe recoge esa transformación con datos. Alcampo cerró 2025 con 4.540 millones de euros de cifra de venta, más de 100 millones de euros de inversión, 507 centros y una plantilla de 22.900 personas. Pero Pedreira quiso ir más allá de los números. “Lo que mueve a una empresa no solo son los números, lo que mueve a una empresa son las personas”, defendió ante los asistentes.
Del campo al lineal
La primera mesa redonda aterrizó esa visión en el terreno de los proveedores. La conversación reunió a Clara Duque, directora de Compras de Alcampo; Teo Martínez, gerente de La Hoguera; Beatriz Escudero, CEO de Pharmadus Botanicals; y José Antonio Rodríguez, gerente de Lácteas San Vicente.
“Lo que tenemos que crear es confianza”, resumió Escudero, que defendió una colaboración en la que los proveedores aportan conocimiento experto sobre el producto y Alcampo suma información sobre las necesidades reales del cliente. Esa combinación permite ajustar mejor la oferta, anticipar tendencias y desarrollar productos con más valor para el consumidor.
Martínez puso como ejemplo Cultivamos lo Bueno, un proyecto que, según explicó, ha reforzado la transparencia entre proveedor, distribuidor y cliente final. Rodríguez, por su parte, señaló que los cambios en el consumo, el acceso a la información y las nuevas herramientas tecnológicas pueden convertirse en una oportunidad para que las empresas locales compitan mejor y se diferencien.
Hablar de alimentación es hablar de empleo, productores, industria local y arraigo. En comarcas como El Bierzo, zonas rurales de Soria o áreas ganaderas de Castilla y León, las empresas agroalimentarias no solo fabrican productos: también sostienen actividad y mantienen viva una cadena que empieza mucho antes del lineal. En palabras de Escudero, la relación con Alcampo permite “conectar territorio rural con fabricación de calidad y con el cliente final”.
El informe de Alcampo refleja esa apuesta. En 2025, la compañía realizó compras por valor de 3.500 millones de euros a 4.418 proveedores españoles y trabajó con 1.314 pequeños productores locales. Además, contó con 50.000 referencias de surtido, entre ellas 15.700 productos frescos, una de las bases de su modelo comercial.

Los oficios también tienen futuro
La segunda mesa redonda miró hacia dentro de la tienda. Reunió a Patricia González, directora de Recursos Humanos de Alcampo; Yolanda Fernández, economista jefe de LA DISTRIBUCIÓN ANGED; Alberto Guerra, director general de la Fundación Empresa Familiar Castilla y León; y Francisco Mesonero, director general de la Fundación ADECCO y presidente del Club de Excelencia en Sostenibilidad.
¿Qué lugar ocupan los oficios tradicionales en un mundo marcado por la inteligencia artificial, la digitalización y los nuevos hábitos de consumo? La respuesta apuntó en una misma dirección. La tecnología puede ayudar, pero no sustituye el valor del trato, la recomendación y la experiencia.
Yolanda Fernández planteó el debate desde las personas y desde la ética. La IA, defendió, obliga a repensar tareas y procesos, pero también a identificar aquello que sigue siendo diferencial en una tienda. “Los oficios pueden aportar esa calidad”, señaló, en referencia a un valor que no se mide solo por producir más, sino por producir mejor.
Esa idea se aterrizó después en el día a día de las secciones de frescos. Un carnicero, un pescadero, un panadero o un profesional de tienda no se dedica solo a despachar productos. Aconseja, genera confianza y convierte la compra en una experiencia más cercana. González lo resumió al señalar que “los oficios van a seguir siendo fundamentales dentro de nuestras tiendas”, precisamente porque los clientes siguen buscando recomendación, conversación y seguridad a la hora de comprar.
El informe recoge también este compromiso con las personas. En 2025, Alcampo invirtió 9,7 millones de euros en formación, impulsó 440.000 horas formativas y contó con 4.305 participantes en programas del Aula Talento. Además, empleó a 1.040 personas con discapacidad y el 44% de sus puestos de responsabilidad estuvo ocupado por mujeres.

Sostenibilidad y una nueva forma de comprar
La sostenibilidad cerró el círculo de la jornada. Alcampo destacó sus avances en descarbonización, economía circular y lucha contra el desperdicio alimentario. En 2025, la compañía tuvo implantado Smartway en el 100% de sus tiendas, una herramienta que permitió salvar 8,4 millones de alimentos de acabar en la basura. A ello se suman 300.000 packs salvados con Too Good To Go y 200.000 cestas Happy Box, que evitaron el desperdicio de 622 toneladas de frutas y verduras.
Cristina Delgado, fundadora y presidenta de Woman in Retail, amplió la mirada hacia el futuro del comercio. Delgado habló de un sector que, en apenas dos décadas, ha pasado de un modelo mucho más físico y lineal a un entorno conectado, flexible y condicionado por la tecnología. Definió el momento actual como un “retail absolutamente 5G”.
Pero, en medio de ese cambio, lanzó una advertencia de fondo: “El cliente nunca va a percibir canales, percibe marca”. Por eso, el gran reto del sector pasa por ofrecer una experiencia coherente, tanto si la compra se hace en tienda como si empieza en el móvil o termina en casa.
Con esta presentación en Valladolid, Alcampo hizo balance de un año. Dibujó parte de los retos que marcarán el futuro de la distribución alimentaria. Ofrecer precios competitivos sin renunciar a la calidad, reforzar el vínculo con el territorio, formar talento, reducir el desperdicio y adaptar la tienda a un consumidor que cambia, pero que todavía busca confianza cuando llena la cesta.





